domingo, 9 de abril de 2017

DEP, compañera Carme Chacón



sábado, 8 de abril de 2017

¿Pero qué ‘rebelión’ es esta?

Publicado en Irispress Magazine.



Establecida y difundida ya la idea de un posible pucherazo en las primarias socialistas (¿es que los sanchistas no van a destacar interventores en las mesas electorales el 21 de mayo?), sostiene ahora el secretario de organización de los socialistas navarros, Santos Cerdán, que muchos militantes que apoyan a Pedro Sánchez, sin embargo, 'temen' avalarle.

Es gente “con miedo”, que “reciben presiones de sus aparatos. ¿Pero qué rebelión es esta? No se puede presumir de ir petando auditorios y plazas, y luego insinuar que si Pedro Sánchez logra menos avales que Susana Díaz -incluso que Patxi López- es porque sus huestes, la rebelión de las bases que llena por miles sus mítines, tienen miedo a firmar un papel dando la cara por el liderazgo que reclaman. A ver si al final, los que quieren dirigir el partido socialista y salvar al país son los mismos que se achantan ante un maléfico secretario de organización. ¿Qué temen? ¿Qué temen perder que no hayan logrado por sus propios méritos? ¿Y cómo se conjuga tanta épica con esta cobardía confesada?

Sigo sin entender qué pretende Pedro Sánchez. 


También  sostiene Santos Cerdán en eldiario.es  que con Pedro Sánchez  y “quienes le apoyamos”, el PP no estaría gobernando. Qué agotadores son.
Es lo que tiene relatar el presente político como si de una religión se tratase, con ‘resucitado’ incluido. Forzar la buena fe ajena hasta que acabe interiorizando tus propios delirios.
Si Pedro Sánchez se hubiese sometido a una segunda (y humillante) Sesión de Investidura, el PP no solo estaría gobernando, sino que es muy probable que lo haría con una mayoría mucho más cómoda a la de ahora, rayando la absoluta, o superándola en compañía de Ciudadanos. O, en el mejor de los escenarios, se hubiese repetido la misma aritmética parlamentaria de ahora. Nada, absolutamente nada, indica que se hubiese producido un vuelvo electoral para desalojar a Rajoy de La Moncloa. Y mucho menos, para consagrar a Pedro Sánchez como nuevo líder del país.
Pedro Sánchez no podía subir a la Tribuna de Oradores del Congreso y defender victorioso su candidatura sin proponer a los diputados un "nuevo marco de relaciones con Cataluña", que debería derivar en la celebración de un referéndum -ilegal- sobre la independencia. Hasta la saciedad le dijeron gente como Joan Tardá, el inefable Gabriel Rufián y los herederos del pujolismo, que eso era condición sine qua non hubiese obtenido los votos afirmativos que requería para ser investido
Es decir, los del partido de Artur Mas y Jordi Pujol (ejemplos obvios de la 'regeneración' moral que ahora propugna Pedro Sánchez), y ERC exigían al no candidato dinamitar la posición política y consensuada del PSOE sobre España, plasmada en la Declaración de Granada. Hubiese bajado de la tribuna de nuevo derrotado. Directo a unas peligrosísimas elecciones. No podía hacerlo. Nunca hubiese sido Presidente.

Pensar que tras ese nuevo fracaso, el Partido Socialista, máxime con Pedro Sánchez al frente, hubiere mejorado su posición electoral, solo cabe en la epopeya mística en la que el sanchismo parece vivir esta campaña de primarias. Una ensoñación en la cual el hoy fénix Sánchez no es Presidente del Gobierno porque lo impidieron sus propios compañeros. Es mentira. Pedro Sánchez sabe a ciencia cierta que es mentira. Miente y engaña a sus seguidores. 

El PSOE no se abstuvo para dar el Gobierno al PP -así lo clame Pedro Sánchez y mucho lo repiqueteen sus sargentos-. Lo hizo para impedir que Mariano Rajoy se beneficiara de los muchos errores del ex líder socialista, y mejorara aún más, sin hacer absolutamente nada, su poder legislativo. Una dolorosa decisión, consecuencia del pésimo liderazgo de Pedro Sánchez.

Querer hacer de la incapacidad del líder caído 'pruebas de liderazgo', es algo de estas primarias que los politólogos tendrán que estudiar cuando finalicen.



NOTA: Yo, las únicas represalias que pueden ser académicamente definidas como tal, que he vivido de cerca en el PSOE, son las del propio Pedro Sánchez contra las decisiones de la militancia madrileña.

miércoles, 5 de abril de 2017

Margarita, chocho, afíliate

Llevaba todo el día de ayer trabajando en mis cosas, las que me convierten en "estómago agredecido" fuera de la política, pero no había podido enajenarme del 'Margarita, hijaputa' de Miguel Ángel Heredia Díaz, la falsa polémica y las sonrojantes e impostadas muestras de 'solidaridad' con la presunta ofendida.

Qué mediocre es el oportunismo de quien busca oro donde no hay más que carbón. No se llenan palabras vacías con exabruptos sacados de contexto y dramas artificiales. Todxs sabéis que se trataba de lenguaje coloquial en una reunión a puerta cerrada, a la que nadie parece escandalizar que fuera grabada y difundida en los medios.

De esta polémica nadie se va a beneficiar, y al fin y al cabo, Heredia tenía razón al pedir a la magistrada que se afilie para hablar con conocimiento de causa de los problemas de la militancia socialista, y deje de tocar las narices desde la cómoda y poco comprometida barrera del escaño que Pedro Sánchez le regaló. Pero eso... rinde poco. Si en vez de decir, "Margarita, hijaputa" (un vocativo tan coloquialmente andaluz) hubiese dicho "Margarita, cariño",  "Margarita, guapa", o "Margarita, chocho", el problema sería que usó lenguaje machista, misógino y/o condescendiente (y mire usted, no nos van tan bien las cosas en ese terreno como para querer rentabilizar determinadas cuestiones). El contenido, lo sabéis, era otro. Y no había insulto alguno; mucho menos intencionalidad de insultar.
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OTROSÍ DiGO: Zaida Cantera en un acto en Almería: "A mí me ha puesto aquí la militancia socialista" ¿Quién insulta a quién?

Qué pobre campaña, de todos nosotros, si sigue así.

NOTA FINAL: ¡Cómo se te extraña, maestro Labordeta!