viernes, 14 de julio de 2017

Brindis al sol de Sánchez e Iceta




Las reformas legislativas que Pedro Sánchez y Miquel Iceta han puesto sobre la exigente mesa de los partidos catalanes que amenazan el actual marco constitucional, requieren una modificación de la Carta Magna imposible de abordar en esta XII Legislatura, en la que -conviene recordar, una vez más- el Partido Popular cuenta con una sólida mayoría absoluta en el Senado, cámara imprescindible para cualquier reforma.


Incluso si con sus promesas, el secretario general del PSOE lograra el apoyo que no atrevió a proponer a la militancia socialista el verano pasado y sacará adelante una Moción de Censura que le sentara en La Moncloa, mantenerse exigiría pronunciamientos de futuro que afectan a la propia razón de ser del PSOE. Para poder cumplirlas, Pedro Sánchez debería disolver Las Cortes y, superado el debate interno, lograr de los españoles una mayoría de Gobierno para un PSOE cuyo programa electoral incluiría  satisfacer los deseos nacionales de aquellos que no forman, ni han formado nunca, su sustento electoral. Una mayoría que en el relato político del renacido Sánchez se entiende necesariamente compartida con Podemos y los soberanistas, pues del discurso emanado del 39 Congreso, la actual dirección socialista parece haber dado por perdida la capacidad del PSOE para obtener del voto de los españoles la confianza para formar Gobierno en solitario.

La ambición de ocupar La Moncloa supera a la de dotar al país de una estructura legislativa que rescate, blinde y aumente derechos y libertades. La iniciativa de Sánchez e Iceta condiciona el secular objetivo del PSOE a que las ambiciones de sólo una parte de la sociedad catalana se conviertan en realidad. Romper con décadas de compromiso y solidaridad entre Comunidades Autónomas y cohesión interterritorial, y con la rioridad de los socialistas de buscar el bienestar de los españoles. De todos los españoles, residan en donde residan.



Avanzar hacia la "plurinacionalidad" del Estado como propuesta en 140 caracteres bordados en la era de la posverdad, está bien para crear un personaje y ganar primarias, pero, en tanto se establezca el 'decreto tweet', modificar la Constitución sigue siendo algo que implica a mucha más gente que a la que necesitas agradar para ser investido Presidente. 



Aún en el muy peregrino caso de que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias -que ya presume sin disimulo alguno de podemizar el PSOE- lograran hacer del espacio que creen disputarse una mayoría más fuerte de la que, al otro lado, conformen PP (con sus propias confluencias UPN y Foro Asturias), Ciudadanos y Coalición Canaria, modificar la Constitución seguirá requiriendo una mayoría cualificada de tres quintos del Congreso de los Diputados (210 votos a favor). Es decir, el resultado electoral que hiciera posible que el PSOE cumpliera sus compromisos con los secesionistas catalanes tendría que relegar a la derecha a compartir 140 o menos escaños en la Cámara Baja (recordemos que el PP tiene hoy, en horas bajas, 137 diputados). Cualquier decisión de los españoles que no diera ese reparto en el poder legislativo haría imposible cumplir con los sueños más básicos de los independentistas catalanes que alteren el articulado de la Constitución.



No es necesaria una ducha de realidad para poder concluir que los españoles no estarán por aupar a La Moncloa a quien someta sus necesidades y ambiciones a un permanente y chantajista quid pro quo, en el que los derechos, libertades y prestaciones públicas de más de 40 millones de ciudadanos dependan de cesiones a los -aún- escasos 3 millones que dicen soñar sólo en catalán. 



Es posible que algún día la realidad del ímpetu secesionista suponga una mayoría que nos obligue a todos a reflexionar. Lo cierto es que ese día no ha llegado y el PSOE no debe ser, por tanto, el abanderado de la pulsión soberanista.

martes, 11 de julio de 2017

Veinte años del Espíritu de Ermua

Editorial publicado en El Obrero

La muerte de Miguel Ángel Blanco hace veinte años fue la última demostración de que no cabían más equidistancias ante la barbarie terrorista. Todos los españoles mayores de treinta años recordamos las 48 desgarradoras horas que la banda asesina ETA nos obligó a vivir antes de acabar con la vida del joven concejal de Ermua. Los terroristas llevaban ya más de tres décadas robando la vida a sus inocentes víctimas, pero tuvo que suceder el horror de aquella muerte anunciada para que, por fin, la unidad de todos los españoles frente a la violencia quebrara el entorno etarra y la propia integridad de la banda. Las enormes, casi unánimes, movilizaciones ciudadanas para defender la vida del joven Miguel Ángel, primero, y para condenar su muerte, solo unas horas después, supusieron un antes y un después en la lucha contra ETA, y, posiblemente, aquel funesto fin de semana la organización asesina firmó el fin de una historia que se definió liberadora en su origen y solo dejó dolor y muerte.

Aquel punto de inflexión se conoció como el Espíritu de Ermua, y vigente veinte años después, sigue siendo el gran legado político de aquel joven que tuvo el valor de ser concejal de un partido nacional en años de plomo. Los homenajes que se le dispensan estos días en toda España están por ello más que justificados. Para su desgracia y la de su familia, en Miguel Ángel Blanco se concentra todo el sufrimiento causado por la violencia etarra a todas las víctimas, y hay algo mezquino en no reconocer este extremo con la excusa de no querer personalizar el consenso frente al terror en una sola.

Mezquindad que no está reñida con la permanente utilización abusiva de las víctimas perpetrada, desde los años noventa, por el Partido Popular. Aún causa vergüenza recordar el uso torticero y partidista que los populares hicieron del homenaje que se le rindió entonces a Blanco en la Plaza de Toros de Madrid. Y mejor no recordar la gestión de Aznar en sus últimos días antes de las elecciones del año 2004. El PP sigue sin reconocer que muchas veces fue más un obstáculo que un aliado en la lucha antiterrorista, y bien lo saben el ex Lehendakari Patxi López y el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que sufrieron una enorme soledad cuando desde sus respectivos gobiernos socialistas se incrementaba la lucha contra ETA, se acorralaba a la banda, y se propiciaba el añorado fin de la violencia.

España vive hoy sin el miedo a ETA, y todos y cada uno de los españoles somos partícipes de aquella derrota. Es necesario reconocer los hitos que la hicieron posible. A Miguel Ángel le seguiremos llorando siempre. El Espíritu de Ermua y la unidad inequívoca frente a la violencia terrorista, es, como apuntábamos antes, el gran legado político del joven concejal vasco. Eso siempre habrá que celebrarlo, como entonces, desde la unidad de todas las fuerzas políticas. Porque esa unidad es el mejor homenaje a todas las víctimas del terrorismo.

lunes, 3 de julio de 2017

Irresponsable ‘insumisión’ de Puigdemont

Editorial publicado en El Obrero

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el Govern presidido por Carles Puigdemont? El Molt Honorable President de la Generalitat se ha declarado reiteradamente, la última vez este mismo lunes, como insumiso a la legislación vigente, y afirmado que no reconocerá decisiones del Tribunal Constitucional que exijan, como es su cometido, que el marco legal de todos los territorios del Estado Español  cumpla con lo dispuesto en la Carta Magna. Puigdemont ha llegado a asegurar que, en el caso de que fuera inhabilitado, ignoraría la sentencia y acudiría al día siguiente a su despacho oficial para seguir dirigiendo el Govern.

Lo cierto es que el calendario avanza inexorable hacia el 1 de octubre, fecha prevista para un referéndum a todas luces ilegal, que los socios del ejecutivo catalán, como también este lunes ha recordado Oriol Junqueras, describen como “vinculante” y la puerta a la proclamación de la República Catalana. A este respecto es importante recordar que la consulta del 9N acabó provocando la convocatoria de nuevas elecciones, a la que se quiso vestir de carácter constituyente, pero que se saldó, si esa era la intención, con un sonoro fracaso, pues los partidos independentistas, a pesar de lograr la mayoría de escaños en el Parlament, no lograron que los votos avalaran realmente sus postulados.

En este contexto, insistir en dividir a la sociedad solo puede responder a la irresponsabilidad. La propia Constitución Española establece mecanismos para, incluso, darle la vuelta en su totalidad a cada uno de sus artículos. Es cierto que no parece fácil, en su articulado, conseguirlo. Pero ello es así porque exige mayorías lo suficientemente cualificadas para que los cambios introducidos respondan con claridad a un deseo común de la ciudadanía.

Avanzar hacia el Estado Federal, como ha venido defendiendo el Partido Socialista a lo largo de su historia, reconociendo a través de  las singularidades históricas y culturales un marco de gestión y legislativo a los territorios que conforman el Estado Español, comienza a ser una necesidad. Pero el contexto de enfrentamiento, en el que tan cómodos parecen sentirse tanto el Gobierno del Partido Popular como el presidido por Puigdemont, solo abunda en la división de la ciudadanía. Por más que así se pretenda transmitir, no se ha logrado, al menos aún, siquiera en Cataluña, trasladar al imaginario común un marco que supere la unidad del Estado Español que defiende la Constitución, basado en los necesarios principios de Igualdad jurídica para todos los españoles en cada uno de sus territorios y la solidaridad interterritorial a través de un sistema fiscal que la garantice.

Avocar a la ciudadanía catalana a un pròcess que nace fallido por definición, alimentará la frustración de quienes piden, sin poner en duda la legitimidad de hacerlo, más pasos en el reconocimiento de una identidad que no tiene por qué estar reñida con la idea un Estado Español diverso y solidario. También el temor de quienes ven que el forzado choque de trenes crea un falso retrato de un Estado roto o que no reconoce derechos elementales.


La huída hacia delante de Puigdemont y sus socios lleva camino de acabar, de nuevo, en sentencias judiciales. No es el camino.

domingo, 2 de julio de 2017

COMUNICADO DE LA REPRESENTACIÓN LEGAL DE NICOLÁS FERRANDO

Reproduzco, por su interés -y porque se hace referencia a la querella interpuesta contra mí y mi trabajo informativo-, el comunicado emitido en el día de hoy por el abogado de Nico Ferrando, al respecto del publicado por OKdiario sobre el caso del joven agente de seguros que denunció haber sufrido acoso laboral de carácter homofóbico en el seno del gigante de los seguros.


Con respecto al Comunicado emitido por Santalucía Seguros en relación al despido de mi representado y que recoge OKdiario el día 29 de julio de 2017, es necesario aclarar ciertos conceptos ante las continuas contradicciones legales en las que se ve inmersa esta compañía de seguros:


En todo momento procesal, Santalucía Seguros negó que mi representado fuera empleado de la compañía alegando que su contratación estuvo a cargo de CTAS SA Basta ver la página web de la compañía de seguros en las que incluye a CTAS SA como una de las empresas de su grupo para desmontar este argumento. No obstante, en el comunicado emitido por Santalucía Seguros, da el tratamiento de ex empleado a D. Nicolás Ferrando, por lo que otorga veracidad a lo que venimos denunciando hace mucho tiempo de que CTAS SA y otras empresas forman parte de un entramado societario que tienen como única finalidad proteger la marca comercial de Santalucía Seguros. Este tipo de entramados es único en el sector asegurador que hace que quién venda el seguro, cobre los recibos, atienda el teléfono o haga las reparaciones derivadas de cualquier siniestro no trabaje para esta compañía de seguros. La Inspección de Trabajo y la Dirección General de seguros deberían tomar cartas en este asunto.   


Mi representado, tal y como lo cuenta en el libro “Homofobia Seguros, Un Mundo sin Protección”, pidió ayuda a destacados superiores de la compañía y, ante la pasividad de los mismos, que calificaron el hecho de que se le llame “maricón de mierda” o “vedette de la empresa” como  “cosas que pasan en un ámbito comercial”, remitió un burofax, antes de ser despedido, denunciando no solo homofobia y el acoso laboral del que estaba siendo objeto, sino otras irregularidades cometidas por su superior inmediato. Es evidente que los protocolos que menciona el comunicado publicado por OKdiario no funcionaron, si es verdad que, realmente, existían.    


La Querella a la que hace referencia el comunicado emitido por Santalucía Seguros tuvo el resultado de sobreseimiento provisional de mi cliente. No obstante, Santalucía Seguros ha utilizado la administración de Justicia de manera torticera presentando tres querellas defensivas con el único objeto de retrasar el juicio laboral puesto que, por normativa europea, la jurisdicción penal tiene preeminencia sobre la jurisdicción social, algo que está recogido en el artículo 86.2 de la ley 36/2011.

Se ha interpuesto Querella por parte de Santalucía Seguros contra un periodista que se ha hecho eco del caso de mi cliente, intentando “matar al mensajero”, si se me permite esta expresión coloquial. Todo esto para minusvalorar su testimonio en sede judicial puesto que tiene, por sus investigaciones, acreditados muchos extremos que se incluyen en la Demanda.

D. Nicolás Ferrando ha sido víctima de acoso laboral y de un delito de odio de tintes homofóbicos y ha tenido el valor y la entereza de denunciarlo, pese a las dificultades con la que se ha encontrado, que no han sido pocas. Es un ejemplo para muchos que sufren delitos de odio similares para que den un paso al frente y se animen a denunciar. Entre todos podemos hacer una sociedad más justa donde no quepa ningún tipo de discriminación.


JOSÉ LUIS SOLDEVILLA LAMIQUIZ
Abogado de Nico Ferrando

jueves, 29 de junio de 2017

Repugnante homofobia

Hace ahora tres años, cuando aún desempeñaba mi labor como redactor jefe del desaparecido Diario Progresista, publiqué una serie de artículos que relataban el caso de acoso homofóbico denunciado por Nico Ferrando. Como consecuencia de aquellos artículos SantaLucía Seguros ha interpuesto una querella contra mí, por la que, de momento, el juzgado ha decretado que tengo que depositar una fianza de 35.000 euros (sí, 35.000 euros, que contrastan con los 100.000 que han tenido que depositar, por ejemplo, algunos de los acusados por el denominado Caso Lezo). Ayer, 28 de junio, el digital OK Diario que dirige el periodista Eduardo Inda, publicaba una entrevista con Nico Ferrando en el que se volvía a contar su historia, la misma que ya conté yo hace tres años. Pero además, el diario de Inda publica un demoledor editorial que por su interés, reproduzco íntegramente a continuación.

El caso de homofobia en el seno de Seguros Santalucía es un ejemplo más de una lacra que no cesa. Más allá de las reivindicaciones festivas que colonizan las calles de Madrid en estos días -se esperan más de tres millones de asistentes al World Pride 2017- hay que recordar que durante el pasado año hubo 239 agresiones homófobas en España. Una violencia tanto física como verbal que aún hoyes un tema tabú y que en muchas ocasiones ni siquiera llega a ser denunciada. De ahí que, para avanzar en la lucha contra la discriminación sexual, sea fundamental el testimonio de valientes como J. Nicolás Ferrando. Resulta inaceptable que en pleno siglo XXI la vida privada y profesional de muchas personas aún se vea subyugada por hechos como el que relata este comercial de seguros: "Un director de Santalucía me llamó maricón y me acusó de acostarme con clientes para cerrar pólizas".

Políticos y jueces deben asegurarse de que se cumple a rajatabla el artículo 14 de la Constitución: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Sólo así conseguiremos una sociedad digna del tiempo en que vivimos y de la evolución ética que se le presupone. Acosos como el que ha sufrido J. Nicolás Ferrando tienen que formar parte del pasado antes que después. En una sociedad que mira al futuro no caben expresiones como "maricón de mierda" o "la vedette de la oficina". Cada uno puede vivir y sentir su vida privada como crea oportuno y con total libertad sin que ello sea motivo de persecución o estigma. Como bien apunta Nicolás Ferrando, este tipo de insultos no son "gracietas" sino auténticas expresiones de odio que, además, están tipificadas en el Código Penal. Las fiestas están bien y sirven para dar visibilidad al problema. No obstante, es el trabajo riguroso de políticos y jueces el que debe acabar con la repugnante homofobia. Aún queda mucho por hacer . 

Tengo una enorme curiosidad por si saber el gigante de los seguros actuará como hizo conmigo, y se querellará contra Inda, la periodista que firma la entrevista y contra el propio OK Diario. Y si llegado el caso, el juzgado pedirá también una fianza como la que se me ha pedido a mí. Seguiremos informando.

jueves, 22 de junio de 2017

Y, milagrosamente, la abstención dejó de ser apoyo

E
l PSOE se abstuvo en la Moción de Censura a Mariano Rajoy. Ello no implica que los diputados socialistas aprueben la gestión del Presidente del Gobierno. La orden de abstenerse partió del propio Pedro Sánchez, que no consideró necesario escuchar la sacrosanta "voz de la militancia" ante tan importante decisión.

El tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá será aprobado por el Congreso de los Diputados gracias a la anunciada abstención del PSOE, notificada solo unas horas después de que la presidenta del Partido, Cristina Narbona anunciara en Twitter que no recibiría el apoyo de los diputados socialistas, y de que el Comisario Europeo Moscovici bajara a mantener unas palabritas con Pedro Sánchez. España no supondrá un freno para el CETA.

¿Mintió Narbona? No. Abstenerse no es apoyar.

Tampoco Pedro Sánchez ha considerado oportuno esta vez someter al criterio de las bases socialistas una decisión de tan enorme calado.


Durante ocho largos meses, los que apoyamos asumir la derrota electoral y la abstención en la Investidura de Mariano Rajoy para que la XII Legislatura diera comienzo, hemos sido tachados de traidores, fachas, subalternos de la derecha, estómagos agradecidos y toda una retahíla de improperios y graves insultos que formarán parte de la peor historia del PSOE. Entonces, abstenerse, suponía apoyar al PP. Hoy, milagrosamente, ha dejado de hacerlo.

Hay quien ha basado su campaña, ergo, en una gran mentira, bajo la que se sustentaba un falso golpe de estado de quien pretendió celebrar un congreso exprés que le garantizara la continuidad en el cargo si se volvían a celebrar nuevas elecciones y el PSOE cosechaba su tercer “resultado histórico” consecutivo. Aunque fue el propio Pedro Sánchez el que se negó a consultar a la militancia el voto en la Investidura de Rajoy, durante ochos meses sus acólitos han difundido que se negó a las bases la oportunidad de decidir al respecto, como si Sánchez no hubiese sido el responsable de no haberlo hecho.

¿Impostura? ¿Posverdad? ¿Mentira?




Y a todo esto… Odón y Pérez Tapias

L
a percepción de una misma realidad cambia en el nuevo PSOE con gran facilidad. Un ejemplo palpable lo tenemos en el diputado guipuzcoano Odón Elorza, que en su condición de verso suelto, y antes de formar parte de la Comisión Ejecutiva Federal, se llevaba las manos a la cabeza por las sanciones que el Grupo Parlamentario Socialista impuso a los diputados díscolos que se negaron a acatar la decisión del Comité Federal de PSOE. Entonces, la sanción era “una expresión de ordeno y mando”, y  Elorza advirtió de que “no vamos bien si un partido de izquierdas, en el siglo XXI, no reconoce el voto de conciencia”.  Ocho meses después, y ante la posibilidad de los mismos parlamentarios que han trabajado durante meses -años en algunos casos- para que el CETA fuera un tratado que respete los postulados socialdemócratas, pudieran votar, en conciencia, de forma diferente a la ordenada por Pedro Sánchez (sin consultar a la militancia, siquiera al Comité Federal), Odón Elorza ha defendido que se apliquen sanciones si alguien rompiera la disciplina de voto.

Más extravagante,  si cabe, es la posición de  José Antonio Pérez Tapias, antaño referente de Izquierda Socialista, y hoy reputado agitador en las redes sociales. Según un tweet muy comentado del profesor granadino, Susana Díaz debería haber dimitido tras haber perdido las primarias frente a Pedro Sánchez. Una curiosa observación de quien ha defendido con profusión que quien ha cosechado los peores resultados electorales, dos veces, dos, volviera a la secretaría general del PSOE.


En fin... La verdad es que entender el nuevo PSOE no va ser fácil para quienes hasta ayer éramos (tal vez aún somos) traidores, fachas, subalternos de la derecha y estómagos agradecidos.

martes, 20 de junio de 2017

Rivera baja los humos al iluso Pedro Sánchez

Publicado en IrisPress Magazine.


El plan de Pedro Sánchez para erigirse de nuevo en líder de la Oposición se ha topado -otra vez- con la cruda realidad. El resucitado secretario general del PSOE creía haber encontrado la fórmula infalible para adquirir protagonismo en un Parlamento del que no forma parte. Convocar a los líderes de Podemos y de Ciudadanos para poner fin, ya, al rajoyato: "¿Podemos llegar hasta La Moncloa juntos? No lo sé, pero lo importante es que hagamos ese camino juntos, que empecemos a caminar y ese camino se hace andando".

Sánchez da muestra de no haber seguido con atención la Moción de Censura que se debatió y fue tumbada con la abstención del PSOE la semana pasada. El análisis de la degradada situación política quedó recogido en el Diario de Sesiones tras la solvente intervención, en su ausencia, de la nueva estrella del firmamento parlamentario español, la podemita Irene Montero. La aritmética imposible, exactamente la misma que cuando los diputados socialistas decidieron -dando pie a la impostada y exitosa rebelión de las bases- desbloquear la XII Legislatura y permitir que esta arrancara, fue recordada con incisiva eficacia por el líder de Ciudadanos, el gran vencedor del debate. Con sus 32 diputados, Rivera posee la llave que Sánchez necesita para sentarse en La Moncloa sin correr el riesgo de volver a pasar por las urnas. Defendió sin rubor ni turbación su no a la Moción de Censura, y reclamó que continúe la Legislatura. Si no tienen ustedes una propuesta mejor, vino a decir, no molesten. Estamos legislando.

Con la misma crudeza se ha expresado este martes, después de que Sánchez reclame un puesto preferente entre los Portavoces del Congreso, una condición que no le es propia. Ciudadanos no decidirá si se sienta en la mesa de Sánchez hasta que reciba una solicitud formal, pero adelanta que no participará en una nueva moción de censura contra Rajoy, y que tampoco habrá acuerdos con PSOE y Podemos para derogar su obra legislativa.  "El no es no ya pasó", ha resumido Rivera, quien ha puesto algo de hiriente luz sobre la realidad que Sánchez parece seguir sin entender. “Algunos han dejado su escaño, han renunciado por tácticas internas y no están en el Parlamento”, ha recordado. “No es nuestra culpa”, ha sentenciado.


 Lo que no parece difícil de deducir es que si Sánchez quiere presidir la que ha denominado “mesa de trabajo”, lo hará en ausencia del líder de Ciudadanos, quien previsiblemente delegaría su participación en otro diputado y la rebajaría a una mera presencia de cortesía. En la práctica, una bofetada al perfil que Sánchez busca para una estrategia que se ha disuelto como un azucarillo antes de nacer.

Sánchez vive un extravagante dèjá vu que le sitúa en una falsa segunda oportunidad de su estrambótica y fallida Investidura de hace 16 meses, olvidando que en marzo del pasado año pudo haber sido Presidente de un gobierno de coalición con Podemos y contando con la abstención de las hoy imprescindibles fuerzas soberanistas. La aritmética del 20D hubiese ofrecido al PSOE la oportunidad de capitanear una legislatura corta, capaz de haber sumado mayorías absolutas para derogar las leyes más perniciosas del PP, evidenciar lo saludable de alejar a los charranes, y poner fin a la degradación de las instituciones públicas. Sánchez podría haber convocado nuevas elecciones con un currículo muy diferente al que hoy exhibe como líder de un PSOE roto por la mitad, (máxime tras haber ejecutado sin piedad y con precisión milimétrica su ansiado ajuste de cuentas).

Autoexcluido Ciudadanos de la ruta Sánchez, a este sólo le queda aspirar que a la de Podemos, aún sin confirmar, se sume la presencia de Joan Tardá y Gabriel Rufián, así como de los abstencionistas del PdeCAT y PNV, si no quiere encontrarse presidiendo una humillante mesa de actores secundarios en la que el único líder sea él.

Podemos ya ha advertido al secretario general del PSOE sus condiciones para explorar alternativas a la sólida mayoría del PP y Ciudadanos. “La votación del CETA o el techo de gasto van a ser un examen para todos”, ha deslizado ya Pablo Echenique, número dos de Podemos, quien ha vuelto  a proponer que los socialistas apoyen una nueva Moción de Censura “antes de Navidad”. El techo de gasto es todo un dardo envenenado, ya que su bloqueo pondría en una difícil situación a las comunidades y ayuntamientos gobernados por socialistas.

Dicho de otra forma, tras el innegable éxito que tanto para Podemos como para Ciudadanos ha supuesto la moción de Censura, la pretensión de Sánchez de erigirse en Jefe de la Oposición sin escaño en el Congreso, no pasa de ser la estrategia de un iluso tan ensimismado como para haber creído que el resto de partidos le iban a dar la más mínima oportunidad de empoderarse en una plaza para la que hay otros aspirantes que sí se sientan en la Cámara Baja.

Siempre le quedará dar un paso adelante al borde del precipicio y tratar de llegar a La Moncloa pactando con ERC, PdeCAt y PNV el “estado plurinacional”. Una vez desarmados los cuadros intermedios del PSOE, sólo tiene que “pedir permiso” a la militancia socialista. Si optara por ese camino, podría toparse con la rebelión de sus propios diputados, a que los difícilmente podría exigir disciplina de voto tras situar a Margarita Robles como jefa del Grupo Parlamentario. O, mucho peor, verse en la obligada situación de ser él quien disuelva Las Cortes y convoque elecciones anticipadas, tras haber fracasado como Presidente ante las evidentes e imposibles exigencias que cabe esperar de los soberanistas para no bloquear la acción de su Gobierno.


El Independiente informaba ayer que, en esta tesitura, “en el PSOE prefieren un adelanto electoral después de que las encuestas arrojen datos favorables”. La ironía reside en que el único que hoy tiene potestad para dicho adelanto es Mariano Rajoy, quien, con toda seguridad, seguirá la recomendación de los socialistas, y solo optará por disolver cuando las encuestas sean favorables… para el PP. El Presidente del Gobierno dispone de tres largos años y de una sólida mayoría parlamentaria -como ha demostrado sacando adelante los Presupuestos Generales del Estado y sorteando sin más que unos leves rasguños la primera Moción de Censura de Podemos- para elegir con paciencia y acierto el mejor momento de convocar a los españoles a nuevas elecciones. Y no lo será para Pedro Sánchez.

viernes, 16 de junio de 2017

Moción de censura: 1-1-0. Regreso al futuro



L
a Moción de Censura ha fracasado. Rajoy sigue siendo Presidente del Gobierno. Aparentemente fortalecido y arropado por 170 diputados que defienden su continuidad en La Moncloa. Sólo 82 de los 350 que conforman el Hemiciclo le han pedido que se vaya. 98 diputados, incluidos los del PSOE, se han puesto de lado y permitido con su abstención (“abstenerse tampoco es tan grave”, ha llegado a decir el socialista José Luis Ábalos en su esperada intervención), que el PP se mantenga en el Gobierno.

No puede, empero, decirse que Podemos haya fracasado. A solo tres días del Congreso del PSOE, Irene Montero abrió con fuerza la #MociónParaEcharlos. Ejerció con solvencia y efectividad su función de crear un contexto en la Cámara Baja (y en el país) sobre el que sostener la Moción. Lo logró sin las estridencias que se esperaban del Podemos chusco que unos días antes denostaba el Parlamento y trasladaba la única victoria “posible” a las calles. Montero cumplió. El Presidente del Gobierno -y del PP- no logró neutralizar el pliego de acusaciones de la que se reveló como nueva estrella del parlamentarismo español. Al contrario, y a su pesar, acusó recibo y dio carta de naturaleza al Debate de Censura.

El Pablo Iglesias que se propuso como Presidente del Gobierno no tenía nada que ver con el diputado gamberro y faltón que el año pasado arrojó cal viva sobre los escaños del PSOE, buscando el sorpasso. El Pablo Iglesias de este martes y trece se ha manifestado como el líder de la formación política que ha sabido describir un país secuestrado en una situación insostenible, y ha señalado con acierto al único responsable: el Partido Popular.

La degradación de las instituciones públicas ha rebasado todos los límites por la osadía de un PP que ha despreciado el voto de confianza que, a pesar de todo, recibió en diciembre de 2015 y junio 2016. En minoría y debilidad, los charranes han sido incapaces de resistirse a la tentación de seguir actuando como si el Estado fuera su feudo.

Han sobrepasado su probada temeridad, e incrementado a ojos vista su manipulación de los estamentos judiciales ante el envenado calendario judicial que se cierne sobre decenas de populares de ilustre nombre. Y, ahora sí, salpica al Gobierno. De cada nuevo escándalo surge un nuevo hilo de investigación que da cobertura a la trama como argumento. A Rajoy se le ha ido de las manos. Ya no puede seguir esgrimiendo como excusa su esquizofrénica dualidad como presidente del Gobierno y del PP. No hay separación. El Gobierno ya es protagonista directo de la asfixiante corrupción. Raciona con una mano sólidos argumentarios sobre transparencia y prevención, mientras con la otra maneja los resortes del Poder Judicial para que sus propias medidas no se vuelvan contra ellos.

Establecer el grado de degradación al que ha llegado este país, y dejar constancia del mismo en el Diario de Sesiones, es el primer gran éxito de la Moción de Censura.


S

ituar al nuevo PSOE en el punto de partida que dio pie a la cruenta batalla de las Primarias es el segundo. “La verdadera moción de censura tuvo lugar en marzo de 2016”, acertó a lamentar el secretario de organización in pectore del nuevo PSOE. El lacónico canutazo de Ábalos llegó por los pelos a los informativos mientras en el Congreso se estaba celebrando un banquete de Platón al que los  socialistas llegaron a los postres y cuando los comensales ya habían expresado sus alabanzasY eso que Joan Tardà prácticamente llegó a anunciar la proclamación de la República Catalana si el referéndum ilegal del 1 de octubre así lo ordena, sin que la bancada popular organizara una de sus habituales algaradas. Ya en el desayuno, un Ábalos conciliador y paternalista, realista y preciso, pronunció la frase por la que será recordado el ya ungido número tres del PSOE: “A veces abstenerse tampoco es tan grave”. Revelación que acompañó esgrimiendo un documento interno publicado por Público el pasado 29 de mayo, que, en el imaginario del Ábalos, desmontaba todo lo escuchado en el Hemiciclo el día anterior. Bien leídos, los papeles de Podemos muestran una estrategia y un calendario que Iglesias y los suyos están ejecutando con precisión de orquesta sinfónica.

Lo cierto es que, en ausencia del PSOE, Podemos ha logrado trasladar a la calle, sin aspavientos ni gamberradas, lo oportuno de una medida como la Moción de Censura. Tanto la exposición de motivos de Irene Montero como las propuestas de Pablo Iglesias entran dentro de lo razonable. Cuanto menos, de lo debatible. Incluso en la temida cuestión territorial. Al extremo que los portavoces de Bildu y ERC, más que anunciar, riñeron con amargor los síes “críticos” que aportaron a la moción. Defraudados por la nula complicidad del Candidato para con la causa y el calendario secesionista. Iglesias supo endosar al Partido Popular el insostenible grado de enfrentamiento y el haber dado alas al Process, y se ofreció dispuesto a explorar, desde otra óptica de Gobierno y voluntad de consenso, vías para dialogar un encaje dentro de la legalidad que satisfaga “a todas las partes”, y que enfríe el deseo de los catalanes “que quieren irse de España”.

A
lbert Rivera ha sido el más beneficiado del Debate. El joven líder de Ciudadanos supo interpretarse con habilidad como una suerte de Macron español. Mostró que, con sus 32 diputados, es quien maneja los ases de la cruda partida que está suponiendo la XII Legislatura. Sin ellos, sólo un acuerdo extra constitucional entre los partidos de la izquierda y las fuerzas secesionistas (incluidos los abstencionistas del PdeCAT) podría poner fin, hoy mismo, al Gobierno del Partido Popular. Rivera sabe que es un acuerdo imposible al que el PSOE, con o sin Pedro Sánchez al frente, siquiera puede asomarse. Cualquier alternativa plausible pasa irremisiblemente por la mesa del presidente de Ciudadanos. Si el PP es el problema, vino a defender Rivera, esto no va de ideologías. Va de compromisos que excluyen cualquier veto a los LibDem españoles. Ante quien no admita la inexorable realidad, Rivera defendió sin rubor ni turbación alguna su no a la Moción de Censura, y reclamó que continúe la Legislatura. Que cada uno haga lo que pueda para que sea la última del PP. Cree su caparazón ideológico y propositivo, e intente ganar las próximas elecciones. Si no tienen ustedes una propuesta mejor, por favor… no molesten. Estamos legislando. Ciudadanos votó no.

Rajoy seguirá gestionado la inevitable e irreversible decrepitud del PP desde La Moncloa; cómodamente, a la española. Iglesias no pierde ni un ápice de apoyo y roba con habilidad para Podemos el cartel del pacto a la portuguesa. Rivera acomoda un contenedor para votos del PP y del PSOE. A la francesa. Y los socialistas salen de la Moción atrapados de nuevo en la extravagante abstención sin obtener ningún rédito político. Pergeñando el férreo blindaje de Ferraz. A la Sánchez.

La moción, estratégicamente situada en el calendario congresual del PSOE, exigía un rotundo no de los socialistas. No hay caminos alternativos por imposición. No son efectivos. Podemos ha atinado trasladando que la suma de síes y abstención superaban a los 170 noes. Pablo Iglesias ha legitimado su artimaña parlamentaria, y confirmado sus propias declaraciones a El Progreso,  convencido de que, efectivamente “la moción de censura ya ha triunfado donde tiene que triunfar, que es a nivel social (...)”. El #39Congreso y el regreso del nuevo y podemizado Sánchez, apenas infligirán un leve arañazo en las filas y el electorado de los morados. Iglesias se ha erigido en líder de facto de la Oposición. Al menos, a la espera de que un Pedro Sánchez autoexcluido del Hemiciclo defina estrategia y espadachines parlamentarios. Iglesias ha perpetrado con audacia el sorpasso psicológico, y lo ha acompañado de palabras conciliadoras, el abrazo del oso, para el secretario general de los socialistas, al que ha ofrecido “la fuerza de Podemos” si quiere alzarse con éxito como ariete de la que expone como ya iniciada derrota de régimen popular. Al mismo tiempo, la poderosa maquinaria 2.0 de los círculos eleva a recurrentes trending topics etiquetas como #HayAlternativaAlPP (o #IreneEresEjemplo), y convierte en una auténtica pesadilla el time line de Pedro Sánchez en las redes sociales a cuenta de la nueva abstención del PSOE. Habrá que esperar al próximo domingo para conocer "la alternativa" de Pedro Sánchez.   

Sánchez llegará al Pabellón 3 de Ifema forzado a superar el previsible “exijo la inmediata dimisión del Presidente de Gobierno” [Fin de la cita, ovación y aplausos] con el que se da por hecho que responderá a las exigentes redes sociales que le recuerdan insistentemente  que...

En su carta El PSOE siempre a la altura, publicada este jueves en El Mundo, el líder socialista ha manifestado “abiertamente” su voluntad de “conseguir cuanto antes una amplia mayoría parlamentaria en el Congreso”. Y, en cierto modo ha compartido, en forma de advertencia, la reflexión ya planteada por Albert Rivera: “Si continúan los vetos buscaré decididamente ese apoyo mayoritario al cambio en las urnas”, ha escrito. En su epístola, el resucitado Sánchez ha anunciado ”una oposición al servicio de la mayoría social” y “una alternativa solvente” para la que generará “un espacio de encuentro con las fuerzas del cambio y los actores sociales”. Y para que no quepa duda, ha añadido algo de metodología: “A crear ese espacio de diálogo y trabajo parlamentario conjunto llamaremos a las fuerzas del cambio y a los colectivos sociales”. Puro Sánchez.

Albert Rivera, ha rechazado cualquier pacto con “el sectario Pablo Iglesias”, aunque haya deslizado -con maliciosa audacia- no saber  “qué pasaría” con Errejón “u otros liderazgos”. "Hay que ganar a los conservadores en las urnas", ha dicho para reiterar su posición en la Moción de Censura, escogiendo con olfato y gran acierto sus palabras.

El irónico calendario político ha situado de nuevo a Pedro Sánchez en la tesitura de tener que convencer a Podemos, y no a Ciudadanos, si es que pretende liderar una alternativa a Mariano Rajoy sin haber ganado las elecciones generales. Dèjá vu. Aunque si algo ha demostrado Sánchez, y hay que reconocérselo, es su capacidad de renacer una y otra vez en la adversidad. Pero en todas sus reencarnaciones se encuentra con los mismos actores, Mariano, Albert, Pablo, Puigdemont, Tardá… viviendo aún su primera y única, la misma, vida política. Sánchez ha querido que el 39 Congreso diera marcha atrás en el tiempo para reescribir el 1 de octubre de 2016. Pero el delorian se ha pasado de frenada y le ha situado, otra vez, en marzo de 2016. El día de la marmota. 


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A
hora que la Oposición al Gobierno ha regresado de las calles al Parlamento, aquí el único que se expresa con claridad es, como siempre, el imbatible Mariano Rajoy.